Agregar a una olla el agua, leche, mantequilla, sal y azúcar y llevar a ebullición. Dejar hervir por unos segundos, sacar del fuego y agregar la harina de golpe. Revolver con una espátula o cuchara de madera hasta integrar y regresar al fuego medio, revolviendo constantemente por 1-2 minutos para secar la masa. Debería despegarse de la olla con facilidad, y al fondo de la olla se formará una costra ligera.
Traspasar la masa a un bowl y esparcirla a lo largo del bowl para dejarla enfriar. Una vez que haya enfriado, incorporar de a poco los huevos, mezclando bien con una espátula de silicona después de cada incorporación.
Traspasar la masa a una manga de repostería con una boquilla con punta de estrella. Preparar una olla honda con aceite bien caliente para freir (debería estar a 180°C). Con la manga de repostería sobre la olla, apretarla para formar los churros, cortándolos del largo deseado con una tijera y dejándolos caer sobre la olla lo más cerca del aceite posible para evitar que salpique. Dependiendo del tamaño de la olla, cocinar de a 4 o 5 a la vez, hasta que estén dorados y girándolos para que se cocinen de manera pareja.
A medida que estén listos, sacarlos con una pinza de cocina, dejar escurrir el exceso de aceite sobre la olla y pasarlos inmediatamente por el azúcar mezclada con canela.