Agregar a un bowl la mantequilla, azúcar y vainilla y batir con una batidora eléctrica hasta cremar. Debería quedar una consistencia suave.
Agregar el huevo, batiro sólo hasta incorporar.
Mezclar en un bowl aparte la harina, sal y polvos de hornear. Agregarlos a la mezcla anterior en 2 etapas, mezclando bien entre cada incorporación. No batir en exceso, sólo hasta conseguir una mezcla uniforme. Es normal que quede la mezcla dividida en grumos.
Traspasar la masa a un mesón y juntar con las manos.
Dividir la masa en dos, y estirar cada mitad entre dos trozos de papel para hornear / papel mantequilla. Debería quedar de unos 4 mm de grosor.
Refrigerar la masa estirada (entre los papeles), por al menos 25 minutos.
Sacar la masa del refrigerador, cortarla con los cortadores de galletas que más te gusten, y si la masa ya se entibió, recomiendo volver a refrigerar la masa ya cortada por 25 minutos adicionales. De esta forma conservarán bien su forma al hornear las galletas.
Para la mitad de las galletas: Con un pincel (o con un dedo), pincelar una línea de clara de huevo sobre la galleta, en el lugar donde quieres que vayan las mostacillas. Dejar caer mostacillas comestibles sobre la galleta, para que se peguen sobre la clara de huevo, dejando caer el exceso.
Distribuir las galletas sobre una bandeja de horno con papel para hornear o con un mat de silicona. Hornear por 12 minutos a 170ºC. No esperar a que se doren, ya que las galletas quedarán duras. Al salir del horno, las galletas estarán blandas al tacto. Se endurecerán al enfriarse fueral del horno.
Una vez salidas del horno, dejar enfriar las galletas sobre la misma bandeja de horno, ya que si no se romperán al tratar de moverlas. Una vez firmes, traspasar las galletas a una rejilla para terminar de enfriarlas completamente.