Agregar a una olla el agua, leche, mantequilla, sal y azúcar y llevar a ebullición. Dejar hervir por unos segundos, sacar del fuego y agregar la harina de golpe. Revolver con una espátula o cuchara de madera hasta integrar y regresar al fuego medio, revolviendo constantemente por 1-2 minutos para secar la masa. Debería despegarse de la olla con facilidad, y al fondo de la olla se formará una costra ligera.
Traspasar la masa a un bowl y esparcirla a lo largo del bowl para dejarla enfriar. Una vez que haya enfriado, incorporar de a poco los huevos, mezclando bien con una espátula de silicona después de cada incorporación.
Traspasar la masa a una manga de repostería con una boquilla con punta de estrella (recomiendo la Ateco 844, estrellada cerrada y mediana). Preparar una bandeja con papel mantequilla y dibujar sobre ella corazones con la manga de repostería. Primero dibujar un lado del corazón, de arriba hacia abajo, y luego el otro lado. Con tus manos puedes acomodar los corazones y presionar suavemente los extremos para que estén juntos. Recortar el papel mantequilla de modo que cada corazón esté en un cuadrado de papel.
Llevar los corazones de churro al congelador (uno al lado del otro) hasta que estén firmes. Esto tardará entre 10 a 15 minutos. Una vez firmes puedes ponerlos todos en una bolsa ziplock (con su papel) para conservarlos hasta el momento de freírlos.
Preparar una olla honda con aceite bien caliente para freír (debería estar a 180°C). Dejar caer los churros de corazón (directamente desde el congelador, no esperar a que se descongelen) lo más del aceite posible para evitar que salpique. Dependiendo del tamaño de la olla, cocinar de a 2 – 4 a la vez, hasta que estén dorados y girándolos para que se cocinen de manera pareja.
A medida que estén listos (deben estar dorados) sacarlos con una espumadera, dejar escurrir el exceso de aceite sobre la olla y pasarlos inmediatamente por el azúcar mezclada con canela.