Para los Conitos:
Agregar a un bowl la harina y mantequilla. Pellizcar la mantequilla con la harina con la punta de los dedos para integrarla, hasta conseguir una textura arenosa.
En un bowl aparte, revolver las yemas con la leche y el pisco, y agregarlos a la mezcla anterior. Integrar con las manos o con la ayuda de un tenedor (a mí me gusta usar un raspador de masa), hasta conseguir una masa firme. Al principio parecerá que queda muy húmeda la masa, pero al seguir mezclando la harina irá absorbiendo el líquido.
Envolverla en un film plástico y llevarla al refrigerador durante la noche para dejarla reposar.
Pasado el tiempo de reposo, precalentar el horno a 180°C y preparar una bandeja de horno con papel mantequilla o mat de silicona (silpat).
Estirar la masa de modo que quede un rectángulo largo de 3 mm de grosor, y con un cuchillo cortar cintas de 3 cm de ancho. Pincelarlas ligeramente con huevo batido y enrollar cada cinta en un molde de cono (o “cachito” o “cornete”), empezando desde la punta y superponiendo la masa a medida que se va enrollando hacia arriba. Si con una cinta no logras cubrir el cono completo puedes pegar un trozo de otra y seguir enrollando.
Poner los conitos sobre la bandeja de horno preparada, pincelar con huevo batido y espolvorear con azúcar flor.
Hornear por 14 minutos (o hasta que estén dorados), pasado ese tiempo sacar los moldes de cono y volver a llevarlos al horno por 5 minutos adicionales para que se cocine bien la masa por dentro.
Dejar enfriar completamente sobre una rejilla.