Precalentar el horno a 180ºC. Preparar una bandeja de horno con papel de hornear o un mat de silicona (silpat).
Estirar la masa entre dos trozos de papel mantequilla (puedes trabajar primero con la mitad, y luego con la otra mitad), hasta que tenga unos 3 mm de grosor. Utilizar un cortador recondo de 9 cm de diámetro para cortar la masa. Cortar también formas de hojas utilizando un cuchillo pequeño, y hacer “tallos” pequeños utilizando las manos.
Con una cuchara, poner un poco de frangipane en el centro de la masa cortada redonda, dejando un borde de 1,5 cm libre. No poner frangipane en exceso porque se infla en el horno.
Poner una mitad de durazno sobre la masa con el frangipane y con las manos pegar los bordes al durazno, “abrazándolo”. Puedes utilizar un poco de agua para pegar bien los bordes, y puedes pellizcar ligeramente las uniones para asegurar que queden bien selladas.
Con el dedo, hundir ligeramente un punto de la masa en la parte superior (donde irá el tallo), y poner el tallo de masa presionándolo suavemente. Agregar una hoja de masa.
Refrigerar nuevamente las mini tartas ya formadas, por al menos 25 minutos.
Pincelar la masa con huevo batido y espolvorear con azúcar rubia y pistachos picados.
Llevar al horno por 15-20 minutos, o hasta que la masa esté ligeramente dorada.
Dejar enfriar sobre una rejilla y mientras sigan tibias, pincelar los
duraznos con almíbar (del mismo tarro de duraznos).