Precalentar el horno a 180ºC y preparar un molde aceitándolo ligeramente y cubriéndolo con papel para hornear. Si vas a usar un molde de aluminio fundido (estilo nordic ware), enmantequillarlo bien con mantequilla derretida usando un pincel y enharinarlo.
Agregar a un bowl el aceite de oliva, azúcar y ralladura de limón, y batir con una batidora eléctrica hasta que estén bien incorporados.
Agregar los huevos, de a uno, y batir hasta incorporar.
En un bowl aparte, mezclar la harina, junto con los pistachos molidos, sal y polvos de hornear. Agregarlos a la mezcla anterior, intercalándolos con la leche y batir sólo hasta incorporar.
Agregar el jugo de limón y mezclar.
Traspasar la mezcla al molde preparado y llevarlo al horno precalentado a 180ºC por 50 minutos, o hasta que al insertar un palito de madera, este salga limpio. En mi caso lo horneé en mis moldes de conejo, que son más pequeños, y estuvieron en el horno entre 35 y 40 minutos. El tiempo variará según tu horno, y el molde que uses.
Dejar enfriar completamente antes de desmoldar, a excepción de los moldes de aluminio fundido tipo Nordic Ware, donde hay que desmoldar 10 minutos después de sacarlos del horno.
Para el glaseado: Una vez que el queque esté frío, hacer el glaseado mezclando con un batidor de mano el jugo de limón y azúcar flor. Puedes ajustar la consistencia según lo que necesites. En mí caso lo usé para pintar las orejitas de conejo y la cola, por lo que aumenté la cantidad de azúcar flor (impalpable/ en polvo), para que el glaseado quedara más espeso.
Puedes decorar el queque con pistachos picados, ralladura de naranja y pétalos de flores comestibles.