Precalentar el horno a 160ºC. Preparar una bandeja de horno con papel para hornear.
Procesar el azúcar granulada hasta que quede muy finita (parecida al azúcar flor/impalpable), para que se disuelva con mayor facilidad. No usamos azúcar flor porque tiene maicena añadida, y queremos controlar la cantidad de maicena que agregamos.
Agregar a un bowl grande muy limpio y seco (sin rastros de grasa), las claras de huevo (no deben tener rastro de yema) y una pizca de sal. Con una batidora eléctrica, batir a velocidad media, y una vez que las claras estén medianamente firmes, comenzar a agregar muy lentamente el azúcar, de a 1 cucharada a la vez. Una vez añadida completamente, subir la velocidad a media-alta y batir por 5 minutos, o hasta que el azúcar se haya disuelto completamente (pellizcar con las yemas de los dedos para ver si siguen habiendo cristales de azúcar sin disolver).
Detener la batidora, agregar el vinagre o limón, la vainilla y maicena (tamizada), e incorporar con una espátula de silicona, con movimientos envolventes suaves.
Con la espátula de silicona, poner merengue sobre el papel de hornear. Puedes pegar el papel a la bandeja con un poco de merengue en las esquinas. Esparcir el merengue hasta formar un rectángulo lo más uniforme posible. El mío quedó de 37 x 27 cm.
Hornear a 160ºC por 20-30 minutos, o hasta que al tocarlo, se sienta firme.
Sacar el merengue del horno, espolvorearlo con azúcar flor (azúcar en polvo /impalpable) y cubrir con otro trozo de papel para hornear. Poner una rejilla encima, y con cuidado invertir todo, de modo que quede la rejilla abajo y la base de la bandeja arriba. Levantar y retirar la bandeja, y con cuidado, quitar el papel de hornear de arriba. Dejar enfriar completamente. Es normal que el merengue se quiebre un poco al sacarlo del horno, por la diferencia de temperatura.