Precalentar el horno a 180ºC. Preparar una bandeja de horno con papel mantequilla o mat de silicona.
En un bowl grande, cernir la harina junto con los polvos de hornear.
Agregar la mantequilla fría (cortada en cubos pequeños) y con las manos, frotar la mantequilla con la harina, hasta conseguir una textura arenosa y no queden trozos de mantequilla grandes. Puedes ir usando las yemas de los dedos.
En un bowl aparte, agregar los huevos, leche y azúcar y batir ligeramente hasta que estén bien mezclados.
Agregar la mezcla con los huevos al bowl con la harina, y comenzar integrando con una espátula de silicona o cuchara de madera, y luego terminar de integrar bien utilizando las manos, cuidando no amasar para no desarrollar el gluten.
Traspasar la masa a un mesón ligeramente enharinado, y estirarla hasta que quede de 4 cm de altura. Utilizar un cortador redondo o rizado de 6 cm de diámetro para cortar los scones . Juntar la masa restante y repetir hasta completar.
Poner los scones sobre la bandeja de horno preparada, separados entre ellos ya que crecerán en el horno.
Batir ligeramente el huevo del glaseado y pincelar sólo la superficie de cada scone.
Llevar los scones al horno precalentado a 180ºC por 20 minutos, o hasta que veas que están ligeramente dorados.