Precalentar el horno a 140ºC.
Agregar a una olla la leche, crema, la mitad del azúcar y la vainilla y calentar. Sólo debe estar caliente, sin hervir.
En un bowl, agregar las yemas y la otra mitad del azúcar y mezclar fuertemente con un batidor de mano, hasta blanquear las yemas.
Agregar la leche caliente a las yemas muy gradualmente, mezclando con el batidor al mismo tiempo. Esta parte es muy importante ya que si ponemos toda la leche de una, sin batir, se pueden cocinar las yemas.
Pasar la mezcla por un colador. Si ves que hay una espuma encima, sácala con una cuchara.
Poner las bases de tarta desmoldadas sobre una bandeja de horno. Distribuir la mezcla de Crème Brûlée entre las tartaletas, hasta casi llenarlas. Si ves burbujas en la mezcla, puedes reventarlas utilizando un soplete de cocina, o con un palito de madera. Puedes terminar de llenar las tartas dentro del horno, para evitar que se desborden al trasladar la bandeja.
Hornear por 18-20 minutos, o hasta que al sacudirlas con cuidado, los bordes se vean firmes y el centro tiemble ligeramente.
Dejar enfriar y llevarlas al refrigerador por al menos 4 horas para que se afirmen.
Justo antes de servir, espolvorearlas con una capa delgada de azúcar granulada, y con un soplete quemar el azúcar. Pasados un par de minutos, la capa de azúcar se endurecerá.