Agregar a un bowl la harina, sal, azúcar y levadura y mezclar. Agregar el agua tibia (no debe estar caliente, sólo tibia, ya que si no podría matar la levadura), juntar la masa y amasar. Si utilizas una batidora de pedestal: amasar durante 7 minutos a velocidad mínima. Si amasas a mano: amasar durante 10 minutos. Debería quedar una masa muy suave y nada pegajosa.
Llevar la masa a un bowl ligeramente aceitado, cubrir con film plástico de cocina y leudar durante 1 hora o hasta que duplique su volumen.
Aplastar la masa para desgasificar. Dividir la masa en 3 partes iguales y trabajar con una masa a la vez, manteniendo las otras cubiertas para evitar que se les forme una costra.
Estirar la masa sobre un mesón ligeramente enharinado utilizando un uslero, de modo que quede ovalada (o de la forma que prefieras). Debe quedar una masa bien delgada, de unos 4 mm de grosor.
Traspasar la masa a una bandeja de horno preparada con papel para hornear o con un mat de silicona. Aplastar utilizando las yemas de los dedos (como haciendo focaccia), para asegurar que esté estirada de manera pareja.
Pincelar con aceite de oliva, esparcir salsa de tomate, y agregar mozzarella fresca a gusto.
Llevar al horno precalentado a 240ºC durante 15-20 minutos, o hasta que se vea ligeramente dorada la masa. También puedes cocinarla en una parrilla aceitada, 1 minuto por lado aproximadamente, o hasta que se vea dorada, o utilizando un sartén de fierro con grill. Sal pimentar los zapallitos.