Precalentar el horno a 170ºC
Cernir la harina, junto con los polvos de hornear, jengibre, canela, clavo de olor y nuez moscada. Reservar.
En un bowl aparte, agregar la mantequilla, azúcar rubia, vainilla y ralladura de naranja y batir con una batidora eléctrica (o batidor de mano), hasta conseguir una mezcla uniforme y cremosa. Si tienes una batidora de pedestal, utiliza el aditamiento de paleta.
Agregar la chancaca a la mezcla anterior, y batir sólo hasta incorporar.
Agregar los huevos, de a uno, batiendo bien entre cada incorporación.
Agregar los ingredientes secos cernidos, en dos etapas, intercalando con la leche. Batir hasta conseguir una mezcla uniforme.
Agregar las nueces y almendras picadas finas e incorporar manualmente con una espátula de silicona, con movimientos envolventes.
Con una cuchara o cuchara de helado (facilita mucho el proceso), distribuir la mezcla entre los moldes que vayas a utilizar. Yo usé un molde de 8 mini quequitos, pero también podrías usar un molde de cupcakes o hacerlo en un solo molde grande rectangular. Si tu molde no es antiadherente debes enmantequillar o aceitar el molde previamente.
Hornear por 20 minutos en caso de usar el molde de mini quequitos o de cupcakes, o por 40-50 minutos en caso de hacer un solo queque grande. Insertar un palito de madera y revisar que salga seco para ver que esté cocido.
Una vez cocidos, dejar enfriar completamente sobre una rejilla.